Caso Civello: El depravado no anda lejos

LOS CLAVOS DE CIVELLO

A un niño que tenía muy mal carácter. su padre le le proveyò de una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debía clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.

El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca, pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho mas fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca. Finalmente llegó el día en que el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre. Entonces el padre sugirió al hijo que por cada día que controlara su carácter debía sacar un clavo de la cerca. Los días pasaron y el jóven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. El padre llevo de la mano a su hijo a la cerca de atrás y le dijo: – Mira hijo, has hecho bien, pero fijate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Ya la cerca nunca será la misma de antes. Cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca. Es como meterle un cuchillo a alguien que aunque lo vuelvas a sacar la herida ya quedo hecha. No importa cuántas veces pidas perdón, la herida está allí; y una herida física es igual de grave que una herida verbal.
LOS CLAVOS DE CIVELLO
El hecho que tuvo como protagonista y afectado al Dr. Horacio Civello en estas horas, puede bien ejemplificarse con esta conocida anèdota del clavo sobre la cerca, ya que cuando afectamos a alguien, sobre todo injustamente, la herida provocada no se sana de forma alguna, ni siquiera ofreciendo disculpas al afectado porque, aunque hubiera una aclaraciòn pùblica y el descubrimiento del delito, siempre habrá alguien propenso a creer en la acusación.

Resulta interesante que el hecho le haya acaecido a un abogado, que tiene los elementos para su defensa, en mi caso, hace un tiempo, un hakKer local se introdujo en mi MSN y aunque pude determinar la identidad del delincuente, la IP de la computadora desde donde se efectuó la operación, no hallè abogado local que quisiera defender mis derechos. Porque los delitos, parece, son mas graves cuando son cometidos en detrimento de personas pùblicas.

No obstante, así como en mi caso por una minusiosa investigaciòn, mucha paciencia- y saliva – llegué a determinar la identidad del causante del delito, creo que no le será difícil a la justicia hacer lo propio con el atacante virtual del edil.

EL MENOS COMÚN
Con un poco de sentido común, digo, tal vez debieran comenzar a buscar en el entorno, a militantes propensos a visitar este tipo de sitios (pornografía, pedofilia, etc). Por lo visto el “hakker” conocía el material y por ende el daño que causaría la presuposición de que un personaje- público o no – visitara tales sites.

A un hombre normal no se le hubiera ocurrido enredar a nadie en esa cuestión, tal vez hubiera elegido acusarlo de cuestiones que mas tienen que ver con la profesión del afectado.

Quién utilizò este costado disoluto de ser humano para acusar al edil, tiene necesariamente que tener tendencias sililares de las que acusa, porque en todo caso es sabido que el ladrón cree que todos son de su condición.

Y por otra parte no debe haber muchos pedófilos y depravados en entorno, aunque puedan vestir saco, corbata y una cruz en el pecho.

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