A LOS MONTONEROS LEGÍTIMOS NO LES HUBIERA PASADO

a-molot

Así quedó el frente de la casa.

 

 

 

Siempre creí que la tarea más difícil para un periodista sería su propia crónica fúnebre.

Anoche la realidad me dio un mentís.

Es más difícil relatar un atentado contra su vida.

Siento una profunda vergüenza.

Y una carga de culpa que supera mi indignación.

Porque por pretender exponer una presunta verdad por medio de un micrófono o a través de un papel expuse la vida y la tranquilidad de gente que nada tiene que ver con estos asuntos.

Anoche, cuando una bomba molotov, como en los peores momentos de la guerrilla montonera, estalló sobre el frente de mi casa dejándome indefenso y sin posibilidad de salida, sentí que el odio, la inconciencia y el uso y abuso del poder ya no tendrán medida.

Hay solo dos temas que en estas horas pudieron mover la represalia; la interna partidaria peronista y el caso del robo del hogar Arnaldo Mignaquy.

Por el primero ya he cursado en mi denuncia la sospecha casi certeza del lado partidario que viene. No en vano hemos expuesto en forma pública algunas corruptelas morales de una alta autoridad en la cámara legislativa provincial.

No en vano uno de los constructores que recibió mas dinero sin acuse ni de obra ni de facturación por presuntas obras en la institución de la minoridad ha efectuado varias amenazas en la radio FM Stereo,  donde conduzco un programa matutino o a algunos colegas periodistas bajo la una supuesta confusión con mi persona.

Mi más profundo agradecimiento a los vecinos que corrieron solícitos con matafuegos y sofocaron el fuego. De otra forma no hubiera podido salir, o por lo menos no sin alguna consecuencia.

La policía, nobleza obliga reconocerlo, acudió al lugar en menos de 5 minutos, patrulleros, personal de tránsito etc. Cumplieron su deber, es cierto, y aguardamos que los datos que los vecinos testigos del hecho le aportaron puedan ayudar a elucidad el hecho.

Mi gratitud a los propietarios de FM Stereo, familia Dairó, a Sergio Barenghi que llegó ni bien supo a mi domicilio, al diputado provincial Eduardo Gatica que junto al edil Hugo Lacanna se apersonaron el la dependencia policial y solicitaron custodia, ( ignoro si ello se cumplió ya que estuve en trámites y confeccionando notas varias horas).

Pido perdón desde lo más profundo de mi ser a los vecinos que vieron sacudida su tranquilidad de alguna forma por mi culpa.

Los terroristas de los 70 parece que han vuelto.

Si como se presume se efectuaron tareas de inteligencia previa, el ideólogo sabe que mi domicilio tiene una sola entra o salida, si se obstruye la misma con fuego, como en este caso, no hay forma de escapar.

Podría colegirse entonces que fue un intento de asesinato, o que por lo menos la posibilidad se sopesó.  

Tuve suerte de que los noveles guerrilleros erraran el material armándo el artefacto con un recipiente de   plástico que rebotó  contra el hierro del ventiluz, si se volvió hacia la calle.

El instructor no lo adiestró correctamente.

No pudieron cumplir la tarea encomendada.

A los verdaderos “montos” no les hubiera pasado.

  

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