LA PERSECUSIÓN DE ARABIA NO ES POR CUESTIONES PERIODÍSTICAS

La persecución del Dr Arabia no es por cuestiones periodísticas
BERTOLD BRECH TENÍA RAZÓN

Bertold Brech en aquel inmortal poema sobre la solidaridad, dejó un mensaje que muchos utilizamos en momentos precisos, pero que quién sabe si se comprende en toda su plenitud.
Primero se llevaron a los negros, dice, pero a mi no me importó porque no era negro, luego vinieron por los obreros, pero tampoco me importó, porque yo no soy obrero, y así va refiriéndose a distintos segmentos de la población: pobres, desocupados, judíos, homosexuales , etc, para cerrar con el lamento, “ahora me llevan a mi pero nadie se preocupa porque yo no me preocupé por nadie”.
Cuando el Dr Gustavo Arabia tuvo el berretín de dedicarse al periodismo pensó y lo expresó, como en todas las cosas que emprende, que después de sí no había nadie que pudiera hacer bien la tarea.
Y desarrolló algunos temas –hay que decirlo – con cierta capacidad de investigación y buen razonamiento. El hecho de tener elementos adicionales que le aporta su profesión de abogado y fundamentalmente tiempo y cierta despreocupación económica favorecieron el trabajo, inequitativo si se quiere, para los que además de investigar, escribir y publicar, tenemos que comer.
Pero ese, lógico, es otro tema.
Arabia se dedicó casi exclusivamente a los items que maneja con mas solvencia, seguridad y algo de política, pero la diferencia que estableció – tal vez por las causas mas arriba enumeradas – con los colegas de los que renegó, fue que él trató solo los temas que consideró que debían ser tratados, casualmente todos de su interés particular. Consideró según sus humores que un accidente vial no era noticia, tampoco una necrológica, y tantos otros.
Se dedicó con pasión, a veces exageración y personalizando la cosa, a criticar a distintos funcionarios, según sus humores e intereses, cayeron bajo su pluma implacable algunos políticos, varios jefes de policía y dirigentes los cuales ante su retiro no trepidó adjudicarse ante quién quisiera – o tuviera la obligación de escuchar sus gritos en cualquier café céntrico – la caída del funcionario o político en desgracia, como si la crítica a ese u otro dirigente hubiera nacido con llegada al periodismo.
En varias oportunidades vociferó, alguna vez con razón, presiones sobre la libertad de prensa en su contra, pero solo en su contra porque en su rol de ombligo del mundo no puede aceptar que haya otros colegas que puedan sufrir lo mismo.

Cuando la bomba molotov explotó en nuestra puerta esperamos – ilusos – que con la información (real) que maneja, pudiera ayudarnos a elucidar el caso.
Su respuesta al día siguiente frente al Juzgado de Trabajo fue obvia, ¡cómo no iba a saber él quién era el autor!, pero también aclaró que nada diría.
Y cumplió su promesa sin pensar que la rueda gira…
De esa forma cosecha Arabia sus amigos, él que creyó que el periodismo comenzó en Bragado cuando nos bendijo con su decisión de sentarse frente a un teclado, deberá entender algún día que con todas sus falencias y aciertos esta profesión estuvo, está y estará aún cuando sus berretines de decano de los adolescentes lo lleve por otros caminos.
Hoy que una grave denuncia pesa sobre sus hombros, estará seguro vociferando en las esquinas clásicas ataques sobre la libertad de prensa, sobre presiones y tantas otras cosas, sin reconocer que esta vez se pasó de la raya porque mezcló el periodismo con su trabajo de abogado e intereses particulares.
Y hay algo en periodismo, supongo que también en el derecho, que se llama ética.
En una nota publicada esta mañana se victimiza como perseguido periodístico, “No tengo dudas que soy un perseguido – asevera y se compara con Juaquin Morales Solá ( claro no se va con Cagliani que apenas le tiraron una bomba incendiaria) del que dice estuvo a punto de pedir refugio político en el embajada Uruguaya y sigue diciendo que “Ya que las vías institucionales no funcionan en la Provincia de Buenos Aires y corro el riesgo de perder mi libertad por ejercer el periodismo, estoy analizando tomar esa decisión, la de pedir REFUGIO POLITICO ya que me considero un perseguido político por expresar mis ideas”.

Yo quisiera corregir las acusaciones del doctor Arabia: no me aparto de que pueda tener razón en algunas de sus apreciaciones, Arabia podrá ser un perseguido político, podrá ser perseguido por ejercer su profesión de derecho ( habría que analizar son con ética o no) pero estoy seguro de que NO ES UN PERSEGUIDO POR EJERCER LA PROFESION DE PERIODISTA, porque la publicación de la nota a Cabrera no fue estrictamente una nota periodística, sino una argucia de la profesión para favorecer la libertad de los imputados con los que puede ser que no tenga relación directa con la defensa, pero si presuntos intereses.
Entonces no nos equivoquemos ni pretenda el abogado confundir a la población, si los abogados como institución quieren salir mañana a hacer un piquete en su defensa, ahí estará el verdadero periodismo cubriendo la nota, pero que no espere alguien que desde la prensa se haga movilización alguna por alguien que nunca reconoció a sus presuntos colegas como tales.

Porque quién nunca se preocupó por nadie tal vez en su soledad entienda hoy el corolario del poema de Brech.
Ahora van por él.
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Una respuesta to “LA PERSECUSIÓN DE ARABIA NO ES POR CUESTIONES PERIODÍSTICAS”

  1. hola profe soy naty como andas??

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